Sonrisas.



Desde pequeña me enseñaron que ante todo hay que sonreír, por mucho que te jodan, por muchas patadas que te den, siempre hay que sonreír.
Por eso no te ha de extrañar que, cuando me has presentado a la tal Laura o Paula como tu nueva novia, haya mostrado inmediatamente una de mis grandes sonrisas seguida de mis protocolarias preguntas del tipo: “¿dónde os conocisteis?, ¿cuánto lleváis?, ¿cómo fue todo?”, y esas falsas felicitaciones como “¡me alegro muchísimo por vosotros!” o “¡ya era hora de que alguien te centrase un poco!” en vez de fruncir el morro y largarme. A medida que la voz de tu chica se convertía para mí en un ensordecedor runrún machacante y el ambiente se llenaba de sonrisas de plástico y carcajadas enlatadas, mi cerebro ha ido presentándome uno a uno recuerdos que tú protagonizabas como si de fotogramas se trataran. Y aunque no he podido evitar que mi garganta formase un nudo, me he quedado ahí, con la sonrisa de idiota bien plantada. Porque sabes de sobra que, aunque por dentro me esté rompiendo, mi sonrisa sigue intocable, sin cuartearse. Y es por eso por lo que nunca voy a saber cómo  has interpretado mi sonrisa: si piensas que ha sido de alegría fingida o de simple alegría a secas. Puedes pensar que sólo estaba haciendo el paripé y que, en cuanto llegase a mi casa, me derrumbaría al teléfono con una amiga y una buena caja de bombones. También puedes pensar que te tengo superado y que realmente me alegro. Pero lo que no vas a saber es que, a pesar de haber creído morir cuando la he visto reír y hablar de lo bien que está a tu lado, al despedirme de vosotros y dar la vuelta para continuar mi camino, he comenzado a sonreír de verdad. He sonreído por ti, por verte aparentar ser feliz, porque tú también te lo mereces, porque tú también te mereces que alguien te quiera aunque sea la mitad de lo que me quisiste tú a mí.


4 comentarios:

Cristian Soac dijo...

Es asi... somos tan falsos, con otros y con nosotros... pero por que? por que sonreír? no entiendo la verdad... quizás mi sonrisa es demasiado fea para exhibirla en cada momento en el que tenga que demostrar hipocresía, pero a fin de cuentas si no se sonríe cuando no lo sientes, aunque te miren como un "malhumorado de mierda", la sensación es mas fácil de digerir, hasta mas placentera que tu contentacion porque alguna vez te quisieron mucho...

Nada Blijedi dijo...

Sonreír no cuesta nada. Reconforta tanto al que lo hace como al destinatario. Y en momentos en los que te encuentras con personas que no son de tu agrado, que no hay nada mejor que regalarles una sonrisa; para que admiren tu capacidad de pasar de todo y para que envidien tu jovialidad. Ser desagradable y mostrar tu animadversión hacia una persona no creo que sirva ni ayude mucho.
Yo siempre intento sonreír, aunque tal vez no sea lo correcto... Pero, dime, si ver feliz a la persona que quieres no es motivo para sonreír, ¿entonces cuál es?

Cristian Soac dijo...

Había elaborado una hermosa respuesta, y no se publico, no tengo ni ganas de volver a escribir así que lo único que digo es que... sera que de tantas veces que repetí la palabra felicidad en mi cabeza perdió todo sentido y significado alguno jaja.. ahh se me olvido, también te estaré leyendo.

Madame Butterfly dijo...

Hola! entiendo lo que dices: estamos condicionados a ciertas normas que en realidad solo sirven para hacernos ser mas "aceptables" con gente que no nos agrada. es difícil y molesto, pero dejar de hacerlo peude llevar un precio alto. buscar el punto medio lleva tiempo, pero no tenes por qué hacerlo forzadamente. sonríe a quien quieras :). Un beso!!!